Míchel mantuvo esta mañana una reunión con la dirección del Real Madrid y comunicó su decisión de abandonar su cargo como director técnico de las categorías inferiores del club. El mítico ‘8′ de la Quinta del Buitre alegó diferencias insalvables con el presidente de la entidad, Ramón Calderón. Su salida del club tiene lugar, precisamente, un día antes de la conmemoración del 25 aniversario de la Quinta del Buitre. El Real Madrid ha mantenido en los últimos años. Una política que, bien es verdad, tiene sus orígenes en el paleolítico blanco.
Es lógico que Míchel, director técnico de las categorías inferiores del club desde 2006, no comulgue con ruedas de molino. Schuster niega la cantera. De hecho, desde que llegó no ha visto en Valdebebas un solo partido del Castilla. Entretanto, el club prefiere fichar a Drenthe y vender a Mata; fichar a Saviola y vender a Soldado, y así sucesivamente. Los ejemplos son cuantiosos y sangrantes. El ridículo veraniego, con Ronaldo como telón de fondo, describe por sí solo la político deportiva de Calderón y sus esbirros.
Huntelaar, el cazador lesionado
A todo esto llega Huntelaar a la capital de España. No es necesario decir que, generalmente, el club que ficha en invierno lo hace porque no hizo bien los deberes en verano. ¿Acaso nadie se dio cuenta del historial clínico de Van Nistelrooy? ¿Ni de su avanzada edad? ¿Tampoco se dieron cuenta de que Saviola era un tuercebotas de tomo y lomo? Quizás alguien estaba cegado por CR7. Sólo quizás.
Veinte millones, más siete por incentivos, ha costado este (nuevo) holandés. El vestuario del Madrid no habla español, y si lo habla lo hace con acento tulipán. Por si fuera poco, el jugador llega para engrosar la ya de por sí extensa lista de lesionados. Lo dicho: un disparate. Eso sí, este holandés, al menos de buenas a primeras, tiene mucha proyección y promete goles por un saco. Holanda es pequeña, pero tiene arietes para dar y tomar.